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CRUXDIABLOG

Existencialismo combativo

Hoy reinauguración hoy

Hoy reinauguración hoy

Acabo de recordar que tenía un blog. Bueno: tener, lo que se dice tener-tener, no sé. Pero los aires festivos de diciembre me han devuelto a este simulacro de participación globosférica. No porque yo comparta los aires festivos, por supuesto. Hay pocas cosas más irritantes que los pinitos nevados en tiempos estivales y los falsos gordos vestidos de color Coca Cola que fingen alegría por dos pesos pagados en cuotas. Y los renos que hablan, los turrones rompe-muelas, los niños que escriben cartitas a San Mercado Navideño -ya sé que no es culpa de los niños, pero no me van a decir que no saben que una Play Station no baja por la chimenea así como así-, las películas yanquis con trineos, campanitas y muérdago y toda esa ensalada de motivos paganos y septentrionales que nada tienen que ver con nuestra identidad y que seguimos consumiendo con la conciencia embalsamada.

Bueno: era eso, nomás. Hasta lueguito.

 

A mí no me engrupan, que ya tengo bastante con las falsas promesas de la vida

A mí no me engrupan, que ya tengo bastante con las falsas promesas de la vida

Ya sé que me están mirando la CIA, la SIDE y todos esos organismos decrépitos creados por los estados alterados para mutilar la libre expresión de la única ideología política respetable (la anarquía), y que probablemente éste sea mi debut y despedida en la antihigiénica globosfera (y no me vengan con que se llama "blogosfera", porque eso de "blog" es un evidente anagrama abreviado de la globalización neoliberal, amén de los descarados bolazos que se escriben en su nombre), pero como sólo me han dejado en pie el coraje y la dignidad de ser YO frente a este dispositivo siniestro de la tecnocracia que enriquece a las multinacionales y alimenta la ficción de la comunicación democrática (permítanme una carcajada: ¡JÁAAAA! ; ¿de qué democracia me están hablando si el pueblo nunca tuvo nada que ver en el asunto? -y a lo de la comunicación mejor dejémoslo ahí, porque cómo voy a tragarme la pastillita ésa si lo único que tengo adelante es un monitor cuadrado y estólido, incapaz de reaccionar ante mis lacerantes aullidos de angustia-), tomo la palabra por un ratito (no sea que venga el cuco y me corte la conexión con la excusa de que no la pagué; si ya se las conozco todas a esos malparidos).

Y ya que llegaste acá, quién sabe por qué extraño sendero del azar o del dolce far niente, enfrenta tu destino, compañero/a de habitáculo en este absurdo viaje a la nada que llaman "vida": abre tus encerados pabellones auriculares para recibir auténticas verdades, no de ésas berretas, fabricadas con resaca en los talleres de la mediocridad burguesa, que te ponen en la falda cuando estás cómodamente ubicado en un asiento del imaginario colectivo. Aquí va la primera: nada de lo que pagaste es tuyo. Todo el sudor y el tiempo que invertiste en hacerte esos mangos que te garantizaran el acceso al consumo fueron entregados inútilmente (para ti, se entiende, no para ellos). Recuerda lo que te digo: incluso ese maravilloso telefonito que te saluda con un mensaje de bienvenida y te llama por tu nombre es ajeno. No te encariñes con él, porque si está a tu lado es sólo porque se lo ordenó su verdadero dueño, el Sr. Mercado de Telefonitos Celulares Cada Vez Más Precarios para Mantener Siempre Activo el Perverso Circuito Oferta-Demanda, y puedo jurarte que no siente ningún afecto hacia ti. Igual que tu pareja (si es que todavía no se decidió a abandonarte), pero ése es otro tema.

En fin: estás avisado/a. Si no vuelves a encontrarme, busca por ti mismo/a las demás verdades: te esperan en tu interior, como dice Sócrates en el primero de los veinte volúmenes de su obra publicados por la Editorial Anillaco S.A. A todo esto: ¿por qué no lees un libro de vez en cuando, en lugar de estar pelotudeando en la globosfera?